Emprender acompañado: las reglas del juego que deberías poner por escrito antes de celebrar el primer cliente
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En Chile, una parte importante de las nuevas empresas nace entre dos personas que se conocen bien: amigos de la universidad, hermanos, primos o excompañeros de trabajo. Esa confianza inicial es un activo valioso, pero también un riesgo encubierto. Cuando la relación es afectiva, la tendencia natural es postergar las conversaciones incómodas: quién decide qué, quién aporta cuánto, qué pasa si uno quiere retirarse. El problema aparece justo cuando la empresa empieza a funcionar.
El falso dilema entre la estructura y el acuerdo
Un punto que genera confusión entre quienes se formalizan es creer que elegir una figura societaria —por ejemplo, una SpA con dos accionistas— ya resuelve la gobernanza. No es así. La sociedad define la estructura legal y tributaria; el pacto de accionistas define la convivencia. Son instrumentos distintos y complementarios.
La SpA, que en los últimos años se convirtió en la forma societaria más usada por las pymes gracias a su flexibilidad y a su creación mediante un solo documento electrónico ante el Servicio de Registro de Empresas y Sociedades, establece reglas mínimas. Pero asuntos como la distribución de utilidades, la incorporación de nuevos socios o la salida de uno de ellos suelen quedar fuera de esos estatutos, o redactados de forma tan genérica que resultan inaplicables en la práctica.
El pacto de accionistas, en cambio, es el espacio donde los socios pueden acordar con detalle cómo operará la relación. Y aunque es un contrato privado entre las partes, debidamente redactado tiene plena exigibilidad ante los tribunales.
Qué debería contener un pacto que funcione de verdad
Un pacto útil no es un formulario con cláusulas copiadas de internet. Debe reflejar la realidad específica de la sociedad. En nuestra experiencia asesorando a emprendedores, estos son los elementos que marcan la diferencia:
- Aportes y responsabilidades. No siempre el aporte es dinerario. Uno de los socios puede aportar capital y el otro, trabajo a tiempo completo. Conviene valorizar ambos y dejar constancia de las expectativas de dedicación.
- Reparto de acciones. Un error habitual es partir con un 50 y 50 "para no generar ruido". La paridad estricta puede bloquear decisiones en momentos críticos. Alternativas como un 51-49, o mecanismos de desbloqueo pactados, suelen ser más operativas.
- Distribución de utilidades. Definir qué porcentaje se retira y cuál se reinvierte evita el clásico conflicto entre el socio que quiere girar y el que quiere crecer.
- Decisiones reservadas. Enddeudamientos, venta de activos relevantes, contratación de familiares o cambios de rubro deberían requerir mayoría calificada o acuerdo unánime.
- Cláusula de salida. Quizás la más importante y la más ignorada. ¿Qué ocurre si un socio quiere vender? ¿Puede vender a un tercero sin que el otro tenga opción preferente? Herramientas como el derecho de tanteo (preferencia para comprar al mismo precio) o las cláusulas de arrastre y acompañamiento protegen a ambas partes.
- Salida por incumplimiento. Un mecanismo que permita excluir a un socio que abandona sus funciones, con un valor de compra previamente acordado, evita juicios largos y costosos.
Errores frecuentes al repartir participaciones
Más allá de la paridad automática, hay otros tropiezos que vemos repetirse. Uno es asignar acciones basándose solo en el dinero inicial, sin considerar el aporte de tiempo y experiencia que uno de los socios hará durante años. Otro es no contemplar la dilución futura: qué pasa cuando ingrese un inversionista o un tercer socio operativo.
También es común confiar en que "de palabra alcanza". En un juicio comercial, lo que no está escrito prácticamente no existe. Y un detalle menor pero relevante: si el pacto se firma después de que surgieron los conflictos, su valor probatorio y su capacidad de negociación se reducen drásticamente.
Cómo proteger la empresa cuando la relación se rompe
Ningún pacto garantiza que la sociedad no termine, pero un buen acuerdo ordena cómo termina. Los mecanismos más usados en el mercado chileno incluyen:
- Derecho de tanteo y retrato: si un socio recibe una oferta externa, el otro puede igualarla o exigir que también se le compre en las mismas condiciones.
- Cláusulas de salida cruzada: ante un desacuerdo grave, cualquiera de las partes puede ofrecer comprar la participación de la otra al valor justo, y quien recibe la oferta debe aceptar o contraofertar en los mismos términos.
- Valorización pactada: definir de antemano el método de cálculo (múltiplos de utilidades, valor libros ajustado, tasación de un tercero) evita que el precio se convierta en un segundo conflicto dentro del primero.
Un consejo final antes de firmar
El momento ideal para discutir el pacto es antes de constituir la sociedad, cuando la relación es buena y las partes negocian con generosidad. Si ya formalizaste tu SpA, no es tarde: un pacto puede suscribirse en cualquier momento, y cuanto antes, mejor.
Emprender acompañado multiplica las posibilidades de éxito cuando las reglas están claras. La confianza es importante, pero en los negocios la confianza se construye sobre documentos bien redactados, no sobre la buena voluntad de dos personas que hoy se caen bien.